Me apetece hacer un poquito de apología.
Mucha gente sabe que hay muchas formas de ciclismo, pero algunos ciclistas todavía no. Muchos conciben este deporte como un sufrimiento digno de extraterrestres, y creen que sus bicicletas son armas para competir, para correr, ¡¡para ganar!!…
Sólo algunos son capaces de comprender que, cuando nos subimos a una bici los domingos, no necesariamente tenemos que picarnos con los ciclistas que comparten la carretera o el carril bici con nosotros. ¿Habéis probado a entablar conversación con los ciclistas desconocidos que coinciden con vosotros? ¡Probadlo! En lugar de salir a demostrar al mundo lo machotes que somos, probad a olvidaros de competir; mirad un paso más allá y aprended a disfrutar del paisaje, del aire, de la naturaleza que os rodea, etc…
En esta línea, quería ensalzar ese “otro” ciclismo que practicamos algunos, que puede llegar a ser tan duro y agónico como el ciclismo de competición (o a veces más), pero no tiene como objetivo “ganarle” a nadie. La modalidad randonneur nos permite explorar mucho más en nosotros mismos, conocer nuestros límites y nuestras capacidades, saber que somos capaces de afrontar situaciones delicadas, gestionar nuestros recursos y finalmente conseguir objetivos difíciles de imaginar.
Para quien no lo sepa, el ciclismo RANDONNEUR o de LARGA DISTANCIA está muy reglamentado y es más antiguo que el ciclismo “de pelotón”. De hecho, la prueba reina, la PARÍS-BREST-PARÍS (1200 km en 90 horas), es la más antigua del mundo, incluso anterior al Tour de Francia. Se celebra cada cuatro años, y toca en 2015. Intentaré participar. Pero para ello hay que cumplir con el reglamento, que obliga a completar una serie de “Brevets” o pruebas eliminatorias, en las que no hay clasificaciones ni premios, pero sí existe la obligación de cumplirlas dentro de un tiempo determinado para poder calificarse. Las brevets obligatorias son de 200 km (en 13,5 horas), 300 km (20 horas), 400 km (27 horas) y 600 km (40 horas), pero también hay otras como las de 1000 km (con un límite de 75 horas).

Se considera que el padre del ciclismo de larga distancia fue Paul de Vivie, más conocido como “Velocio”. Fue el precursor del cicloturismo e inventó los cambios. Murió atropellado por un tranvía en 1930, a la edad de 77 años.

After a long day on my bicycle, I feel refreshed, cleansed, purified. I feel that I have established contact with my environment and that I am at peace. On days like that I am permeated with a profound gratitude for my bicycle. Even if I did not enjoy riding, I would still do it for my peace of mind. What a wonderful tonic to be exposed to bright sunshine, drenching rain, choking dust, dripping fog, rigid air, punishing winds! I will never forget the day I climbed the Puy Mary. There were two of us on a fine day in May. We started in the sunshine and stripped to the waist. Halfway, clouds enveloped us and the temperature tumbled. Gradually it got colder and wetter, but we did not notice it. In fact, it heightened our pleasure. We did not bother to put on our jackets or our capes, and we arrived at the little hotel at the top with rivulets of rain and sweat running down our sides. I tingled from top to bottom.

TRADUCCIÓN:
Después de un largo día en mi bicicleta, me siento renovado, limpio, purificado. Siento que he establecido contacto con mi entorno y que estoy en paz. En días como esos me impregno de una profunda gratitud a mi bicicleta. Aunque no me gustara montar, lo haría por mi paz mental. Qué maravilloso tónico es exponerse a la luz del sol brillante, empapando de lluvia, polvo asfixiante, humedad de la niebla, aire denso, vientos castigadores! Nunca olvidaré el día que subí el Puy Mary. Fuimos dos de nosotros, en un agradable día de Mayo. Empezamos al sol y con el torso desnudo. A mitad de camino, las nubes nos envolvieron y la temperatura se desplomó. Poco a poco el ambiente se hizo más frío y más húmedo, pero no lo notábamos. En realidad se intensificó nuestro placer. No nos molestamos en ponernos las chaquetas o chubasqueros y llegamos al pequeño hotel de la cima con riachuelos de lluvia y sudor corriendo por nuestra piel. Me estremecí de arriba a abajo.

El ambiente en una Brevet es completamente diferente del que se vive en las pruebas ciclodeportivas, tan de moda últimamente. Normalmente se encuentra gente preparada, física y psíquicamente, personas analíticas, tranquilas, con gran capacidad de sufrimiento, autocontrol y organización. Y el espíritu es de colaboración. Normalmente nadie está preocupado por bajar de una determinada marca. Es mucho más importante llegar con tu grupo y conseguir que todos puedan alcanzar el objetivo común. Es más gratificante ayudar a un compañero a conseguir su reto que bajar tu propio tiempo unos minutos… o unas horas.
Hace unos años que preparo este tipo de pruebas con un grupo de ciclistas muy peculiar, el Pakefte, en el que ya hemos programado la agenda de posibles brevets para esta temporada (http://pakefte.blogspot.com.es/p/agenda-2015.html) .
Toda la información sobre las Brevets que se organizan en España está en esta web:

http://randonneurs.es/

Para quien no conozca este tipo de ciclismo puede ser todo un descubrimiento.
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